La conclusión inevitable. La verdad que no puede esconderse durante más tiempo. El matrimonio es una institución de esas, de antes del siglo XXI. La Biblia es uno de los principales promotores de esto. Con eso de que solamente se puede amar a una persona. Yo creo que cualquiera que haya elevado su pensamiento un poco, fuera de las costumbres y el ingenuo sentido común, se dará cuenta que es difícil amar solamente a una persona. Creo que se pueden amar a muchas personas. Creo que el contacto físico con las otras personas es importante. Eso del amor es una quimera, es un concepto vacío, que solamente toma contenido cuando se hace. El amor se hace, o es nada. Creo que amar, es mejor dicho, saber hacer el amor.
No se puede esperar hasta el matrimonio, no se limita al matrimonio, no es para una sola persona. Creo que solamente se debería de poder tener muchas mujeres, o muchos hombres, o muchas mujeres y hombres. El sentido de la vida debería de ser amarse los unos a los otros, hacer el amor con el prójimo. Poder estar con dos mujeres haciendo el amor, y que ellas dos en vez de competir, también se amen entre ellas y te amen a ti. O al revés, según sea el caso.
Es ridículo pensar que el ser humano pueda, o siquiera deba amar solamente a una persona. Y no se trata de tener dos o tres, y descuidar a las otras dos. Sino de poder amar con calidad a las tres, o las dos, o las combinaciones que se quieran.
Una vida sin amor no es vida, un amor que no se hace, no es amor. Una sociedad que no hace el amor, es una sociedad muerta. Una sociedad de animales pensantes, que no hacen el amor. Entra aquí esa supuesta ventaja que los humanos llamamos raciocinio en comparación con los otros animales. ¿Es el pensamiento más bien un lastre, que un beneficio en el ser humano? Los animales no tienen pudor, porque no tienen nadie que se los haya enseñado, no tienen ningún razonamiento que los limite a amar, a amarse entre todo su género. Si es con su misma camada, o es con distintas. Un animal, por eso es que digo, no tiene tantas trabas para actuar, ni tantos problemas como los seres humanos.
Por supuesto que el razonamiento lógico tiene su importancia. Claro que el lenguaje, la cultura, la historia, y tantas cosas nos hacen parecer más inteligentes que los demás animales, al menos más sofisticados, más avanzados. Pero nuestros instintos son prácticamente inútiles, un animal no necesita pensar tanto, porque ya sabe lo que tiene que hacer, lo tiene ya en su instinto. El problema con la lógica, es que muchas veces se convierte en lo que Kant llamaría: “la lógica de la ilusión”. Es decir, la lógica sintáctica, el problema de ¿qué es la verdad? La cuestión de los contenidos y de la semántica en esa lógica. Por ejemplo, se pueden afirmar las dos cosas: el ser humano debe ser fiel, y también el ser humano debe ser polígamo. ¿Cuál de las dos es verdadera? Se podrían hacer dos equipos, uno que haga argumentos lógicos y retóricos a favor de la primera afirmación, otro que haga razonamientos a favor de la segunda afirmación. Regresa la pregunta ¿cuál de las dos afirmaciones es verdadera? No creo que la verdad sea tampoco una cuestión de mayoría de votos. Porque si la mayoría son unos seres que no tienen desarrollado ese instinto de amar, entonces los razonamientos, o la gente que se incline a creer que la primera afirmación es verdadera serán mayoría. Queda claro, creo, el problema de la verdad, y de poder hacer un argumento válido. No quedan la lógica y la razón tan bien paradas.
Es por eso que afirmo (como seguramente lo habrán hecho otros autores, en este momento no tengo acceso a mis apuntes o libros), que el instinto no se encuentra desarrollado en el ser humano. Que la razón es muy importante, y de mucha ayuda, cuando se trata de transformar la naturaleza, de modificar la geografía. Pero cuando se trata de ciencias sociales, cuando entramos en el campo de las humanidades, creo que la razón, o la lógica no pueden ser los únicos instrumentos de navegación con los que pueda contar el ser humano. Claro, son digamos, como una brújula, pero no es lo mismo tener una brújula, que tener un mapa, o disponer de un GPS.
El GPS completo, sería esa combinación de todas las facultades humanas. La facultad de pensar, la facultad de sentir (sentimientos, no sensaciones), la capacidad de sentir (percepciones sensoriales), todo esto en conjunto (que más bien corresponden a distintas memorias, y distintas funciones), nos daría un ser humano pleno, y haría mejores sociedades. Pero el ser humano es naturalmente y psicológicamente egoísta. Mientras no se venza ese egoísmo psicológico, difícilmente se podrán obtener cambios para mejorar las sociedades. Y eso viene del lenguaje, recordemos a los mayas-tojolabales, que desde pequeños se les enseña el “nosotros”, en vez del “yo”. Siempre se habla de un nosotros, el yo no existe. De aquí surgen, muchos problemas, como lo es la propiedad privada, el decir “esta mujer, o este hombre es mío”. Es mío, y lo mío corresponde solamente al yo. Lo nuestro, corresponde a las sociedades nosótricas.
Tal como sería vista la política, desde Platón en La República, cuerpo del estado, sería como todos los cuerpos individuales. Es solamente una persona, conformada por muchas otras, o muchas personas que se convierten y dan cuerpo y espíritu a una sola. Cuando hablo de alma, me refiero al alma individual, del ser, de cada ser humano; cuando hablo del espíritu, me refiero al espíritu del mundo, al cuerpo colectivo. En realidad nada es tuyo ni mío. Porque tú, yo y cada persona, somos uno mismo. Decir que tu mujer es tuya, es decir en realidad que mi mujer es mía, o que tu mujer es mía, o que nuestra mujer es nuestra.
Llegamos a la parte ontológica. La “cosa en sí”, es un objeto, es una idea platónica. Lo que se conoce como idealismo, o realismo. Más bien creo en una especie de nihilismo. Se tiene la memoria principal, que es conocida a veces como “inconsciente”. Una memoria que por más que Freud trató de localizar físicamente, nunca se logró encontrar. Lo importante es que esta memoria principal es la que constituye el origen de todo, es la causa primera. Al no ser localizable físicamente, se pueden sacar varias conclusiones: a) que sea una causa física, actuando a lo lejos, a manera de wi-fi en interacción con el cerebro. Lo cual nos colocaría en un realismo tecnológico y científico, más al estilo de Aristóteles, B) que la causa de su inlocalización, sea precisamente que no tenga una localización, que no sea algo físico. Pudiera tratarse de una especie de idea platónica. Nos dejaría del lado del realismo también, pero del realismo exagerado de Platón. C) La base metafísica es nada, pero no es un vacío. No es una nada que corresponda con una idea platónica, es simplemente el número 0. No tiene valor ni contenido, es nada, pero en combinación con cualquier “algo”, o con cualquier otro número, lo puede afectar perfectamente. La energía misma en su valor 0. O la no-energía, la nada absoluta: el nihilismo gaoniano.